TAN FUERTE, TAN CERCA (EXTREMELY LOUD, INCREDIBLY CLOSE) - JONATHAN SAFRAN FOER

El Asperger está de moda: la culpa es de Sheldon Cooper, tan gracioso él con su Knock-knock-knock Penny, Knock-knock-knock Penny, Knock-knock-knock Penny, sus rigidos horarios y sus manías. Y de un tiempo a esta parte proliferan los libros en los que el protagonista padece dicho Síndrome.  Con todos mis respetos para las que lo padecen y sus familias.  Y eso no es malo, lo malo es que en la mayoría de los casos el autor también parece tenerlo. 

El primero que cayó en mis manos "El curioso incidente del perro a medianoche" de Mark Haddon me dejó bastante desconcertada. Porque era una estupidez de libro con falsas pretensiones de novela de misterio y resultaba absolutamente agotador. Lo mejor es que en Mexico tuvieron el valor de adaptarla al teatro. 

Pero bueno, deje pasar un tiempo prudencial y me lancé al ataque de "Tan Fuerte, tan cerca". Cierto que me dejé llevar por una crítica que leí en Internet (si es que no aprendo) y me ha costado un mundo acabármelo. 

Al igual que el otro, está narrado en primera persona, y claro, seguir el hilo de un narrador con Asperger es un auténtico reto. Narra la historia de un niño pierde a su padre en el ataque a las Torres Gemelas y encuentra un jarrón con una llave en un sobre en el que está escrita la palabra "Black" en tinta roja, lo cual parece tener una importancia tremenda en el desarrollo de la trama.  La llave abre una caja de seguridad y al chiquillo no se le ocurre otra cosa que ir a casa de todas las personas apellidadas Black de la ciudad de Nueva York, que viene a ser como los Martínez de Madrid. 

La idea del chaval puede ser consecuencia de su enfermedad, o del hecho de que procede de una larga estirpe de tarados. Su bisabuelo paterno, alemán residente en Dresde, tenía tantos libros que acabo construyendo una casa con ellos, lo cual teniendo en cuenta lo que llueve en Alemania es una idea excelente.  A la casita le dio buen uso su hija mayor, que lo usó como picadero y se lió con un escultor que la dejó preñada. Un cuento hadas.  Pero da igual, empieza la guerra y la muchacha la palma en un bombardeo y el novio huye América con la hermana de su novia muerta. A eso se le llama capacidad de recuperación. Y se casa con ella. 

Pero como está pirado el escultor empieza a "perder" las palabras, así de una en una.  No está mudo, es solo que no le salen las palabras y las escribe en la pared y las puertas. Lo dicho, como una cabra. Su mujer mientras empieza a escribir la historia de su vida en una máquina de escribir que no tiene cinta, pero no se da cuenta porque está ciega, y solo escribe miles de folios en blanco, aunque luego resulta que sí que ve, o quizá no, es todo muy confuso. Total que el marido, ya sin palabras, la abandona, también embarazada, es todo un caballero. Eso si, escribe cartas constantemente a su hijo nonato, pero no se las manda ¿para qué? 

Con esos abuelos está claro que el protagonista tiene pocas opciones de cordura.  De los diferentes personajes "Black" que se encuentra por Nueva York, mejor ni hablamos. Sirva decir que le acompaña un vecino que también tiene un trago.  Y a su madre, viuda en fase de recuperación con novio nuevo, le parece estupendo. 

A todo esto, en un punto de la historia el abuelo sin palabras vuelve, la abuela ciega (o no) le acepta de vuelta pero le prohibe salir de la habitación y conocer a su nieto.  A la familia les dice que ha alquilado la habitación a un hombre muy raro. Nos ha jodido mayo. Al final el nieto lo conoce y se hacen amigos y empieza a ayudarle con la búsqueda del dueño de la llave. 

El final no lo voy a destripar, estoy segura de que con lo que os he contado estaréis deseando leerlo. Si no os sentís con fuerzas, han hecho la peli, nada menos que Tom Hanks y Sandra Bullock.  Yo, personalmente, no he sido capaz de verla. 

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